Thursday, April 14, 2011

Motorista

Las cosas suceden cuando uno menos se lo espera.


El otro día transitando por una de las avenidas de esta capital me encontré con que tuve que frenar prácticamente de golpe (pues varios vehículos delante de mí frenaron también), freno con tiempo y a una distancia correcta, pero (he ahí el pero) el motorista que venía detrás mío no alcanzó a frenar y ¡Bum! me chocó el parachoques y lo rompió... aparte de eso nadie salió lesionado.


Me bajé del carro después del impacto y el motorista también, yo tenía toda la intención de estar serena y verificar daños, hablar con el hombre, preguntarle por su seguro, en fin, me bajé de mi carro... Hablé con él, una persona muy decente, me dijo que no había alcanzado a frenar (andaaaaaa!), le dije en un tono de condescendencia "Es que ustedes andan como locos", y él me dijo que no, que él no venía tan rápido, que si hubiese venido rápido hubiese volado por encima del vehículo (lo cual no ocurrió gracias a Dios).


Logré verle en la camisa un logo de la misma institución en la que trabajo, a lo que le pregunté si tenía seguro, me dijo que sí (cosa rara entre los motoristas) y le pregunté que dónde trabajaba, él me confirmó mis sospechas y resulta que trabajamos en el mismo sitio.
Bien. Me preguntó si íbamos a ir a reportar el accidente de una vez, le dije que mejor mañana porque tenía que ir a buscar a mi hija al colegio y no me daba tiempo de hacerlo ahora, él se llevó una tarjeta mía y yo le tomé sus datos.


Al día siguiente, me llamó por teléfono tempranito en la mañana, me preguntó que cómo haríamos con el tema del choque (yo hasta me sorprendí de que él fuese que me llamara a mí primero), le dije que averiguaría con el seguro cómo era mejor y le llamaría. Fui a la "Casa del Conductor" un sitio que tiene todos los servicios relacionados con accidentes de tránsito agrupados en un solo sitio, desde levantar el acta policial, hasta magistrados y oficinas de las distintas compañías de seguro. Ahí reporté el accidente y para ahorrarle el trámite al motorista dije que no sabía quien era y que se había dado a la fuga (ok, mentí, pero al final es lo mismo, mi seguro pagará una parte del arreglo del vehículo y lo otro lo pagaré yo con el famoso "deducible").


Cuando en la tarde volvió y me llamó el motorista (nuevamente él llamando para saber) a ver qué había averiguado yo, le conté que había hecho el trámite y que tendría que ir a hacer una cotización a un taller y luego llevarla al seguro para que tramitaran, me dijo que lamentaba mucho los inconvenientes, pero que nadie quiere chocar, que es un riesgo por el solo hecho de estar en la calle y que lo disculpara, le dije que estaba bien, que no se preocupara, que las cosas pasan y que gracias a Dios no pasó a mayores. Incluso medio se ofreció a darme algo de dinero pero decliné que lo hiciera porque yo más o menos sé por cuánto es que andan los sueldos de los mensajeros (¡NADA!) y bueno, este gasto que no tenía contemplado hacer, Amén, Dios sabe por qué pasan las cosas.


Lo que me sorprendió gratamente es lo decente del motorista, que a pesar del accidente hasta le cogí cariño por lo preocupado que se mostró.

7 comments:

Gabriela said...

Esas son las pequeñas cosas que a uno le hacen creer que de lo malo puede salir algo buen. El motorista también dirá que tuvo la "suerte" de chocar con una persona decente que no le ha hecho mayores problemas.
Y en medio de todo, lo mejor fue que ninguno tuvo daños graves.

Cheluca said...

Así es Gabriela, a veces donde menos se espera uno conseguir alguien decente que anime a uno a seguir creyendo en la sociedad, se lo encuentra! Un abrazo!

JODIDOS (la minina y el sietemesino) said...

Hola Cheluca, por aquí ando cotillenado tus cositas.

Un beso findesemanero.

elrincongozoso said...

Todavia hay gente seria en la calle, que bien.

Saludos

Jax said...

Vete a la Basilica de rodillas ahora en semana santa,,por q si hubiera sido otro, te tira la culpa encima, se hace el mas golpeado y tienes q mantenerlo a el y a sus 4 carajitos por el resto de sus dias,,,AMEN,..

JODIDOS (la minina y el sietemesino) said...

"Pasaba por aquí, ningún telefono cerca y no lo pude resistir...".

Qué pase usted un muy buen día, señorita.

Un abrazo.

lagitti said...

Esas son las cosas que evitan que una acabe de perder toda esperanza con la humanidad. Qué bueno.