En estas épocas y a menos de una semana de nochebuena aparecen por nuestros alrededores muchas personas usando estos vistosos gorritos de "Santicló". Ta bieeeeen... la tradición de la navidad se ha asociado al Santa Claus que nos ha vendido la coca-cola desde que tenemos uso de razón. Pero sí... ese gorrito tiene que ver con alguien que viene del Polo Norte (nuevamente invento de los gringos) porque ¿Por qué no podía venir del Polo Sur?, No... del norte... Bueno... entonces hace frío... y necesitan el gorro... ok!Y qué carajo hace el pobre "Viejito Pascuero" (así le decimos a santicló en Chile) en pleno diciembre re-cagándose de calor con un traje de lana y con puños de piel... y con el bendito gorrito encima, con 34° de calor seco... uf... ese trabajito no debe ser nada fácil, pero nadie dijo que los trabajos lo fuesen, lo mismo acá en el caribe... y es que Santicló sin su ropa roja no es Santicló...
Yo lo que critico es que solo asociemos la navidad con este tipo de símbolos y no con el más importante, que es la celebración de la llegada de Jesús al mundo... Así vamos llenando la calle de gorritos, de morenos vendiendo aquellos que tienen lucesitas en la orilla, y de gente poniendo los gorritos en los asientos de su carro...
Bueno... amén... la Navidad no es Santicló, ni los gorritos ni siquiera el árbol de navidad (que es alemán por cierto), Navidad es otra cosa. Ojalá aprendiéramos la diferencia. Ahora, si para llenarnos de espíritu navideño necesitan del dichoso gorrito... pónganselo! Pero no olvidemos el sentido de estas fechas.