Friday, August 10, 2007

Maldades de chica (1)


Recuerdo que en el colegio (escuela pública y liceo en secundaria) siempre fui niña ejemplo...
Estudiaba, hacía las tareas.
Las profesoras me daban licencia para "aforrarle" cocotazos a los compañeros que se portaban mal.

Me dieron poder desde chica y par de veces me aproveché... y le di palmazos a compañeros sin razón... total... la profesora me había autorizado! Qué vaina eh???

Bueno... el cuento de hoy tiene que ver con que a mi siempre me sacaban a la pizarra a hacer todos los ejercicios, matemáticas y otras vainas... porque los demás eran medios porros (lentos o flojos)... y ya yo estaba cansada de la tonterita... llevaba años en eso y decidí un día con toda mi conciencia hacerme la sorda.

Sí... me hice la sorda. Cada vez que la profesora me miraba y me llamaba por mi nombre yo hacía como que no era conmigo. Porque sabía que era pa la pizarra que iba! Así que yo calladita, miraba pa otro lado, o simplemente me concentraba en mi cuaderno.
La reacción de la profe era volver a llamarme más duro... después de que ya gritaba yo la miraba...

El asunto fue que un día mis padres me llevaron a otorrrino... (el "dostol" de los oídos) yo no cachaba por qué... pero fui... obvio! Allá me hicieron todos los exámenes posibles y el doctor dijo: "Ella está normal"...
Y para sorpresa (grata al fin) de mis padres eso era verdad... nos fuimos del consultorio y no dijeron nada.


Y mis padres extrañados... nunca supe si hablaron con la profe o qué... pero al tieeeeeeeempo después me preguntaron que qué pasaba y yo (cara de raja) les conté que me hacía la sorda pa que no me sacaran tanto a la pizarra... qué tigueraje! jajajaja

Bueno... también había que darle oportunidad a los compañeros para que aprendieran! jajaja o no?

17 comments:

Alejandro Correa said...

Abusadora, aprovechaste el poder otorgado por la inteligencia, jajajaja…eso es un buen ejemplo de comunicación, me imagino que tus padres hablaron con el o la profe y decidieron llevarte al medico sin hablar contigo, a lo mejor si te preguntan se ahorran la consulta…

R.E.L. said...

anjaaaaa con que haciendote la caprina demente eh. Que buen tigueraje!

Will said...

Graciela: de todas las chilenas que hay en el pais, tu eres la mas traviesa..jajjaja

alyohara said...

chelu ers una buena chica, auque escondas los cuernitos eres uan buena chica jejej

VIC's Legend said...

si si si, eres una buena chica jajajja
como no....bye

Rosannita said...

Viniste con tigueraje y lo reforzaste aquí, quién te gana!!!

=D

Joan Guerrero said...

Realmente no fui un chico de hacer maldades. Quizás ahora, que estoy destapando esa intención, lo haga. Pero en realidad, no soy de eso. Aunque una travesura o maldad al año no cae nada mal.

Dario Alexander said...

es la primera vez que leo este blog.

muy divertido!!


Gracia Y Paz!!

megamonchy said...

Es que te pusiste a estudiar en una escuela especial para niños con sindrome de Down.

Como te colaste ahi?

Ginnette said...

Ah entonces haciendote la caprina desquiciada?
Es que esta dañaita desde chiquita!! yo que pensaba que fue aqui, jeejeje,. tigueraza

Cheluca said...

Jajaja osea que ustedes creen que ese nivel de loquera es genético???
Yo ya venía dañada yo creo también! jajaja

Baakanit said...

Muy divertida tu anécdota. A veces uno cree que dándoselas de inteligente ante sus compañeros es un "palo" cuando en realidad, nuestros compañeros les encanta ver a un pendejo en la pizarra, mientras ellos atienden otras cosas.

Te cuidas.

B@B@ said...

hahahahaa ke tiguera!! hahaha

Orlando said...

Tu tan buena amiga preocupandote por la educación de tus compañeros jajaja

Espiritu Libre said...

Ayyy pobres padres jajajajaja debieron estar tan mortificados con una hija media sorda jajajaja.

Muy chulo tu blog, me gusto tu relato.

Se oye o no se oye !!!jajajaja

samirsaba said...

¡Qué buena táctica Cheluca!!! Nunca se me ocurrió y no te imaginas cuánto lo lamento, porque yo era como tú. Siempre resulté ser el más aplicado de mis grupos de clase en el colegio y los profesores, por tanto, acostumbraban a llamarme varias veces a la pizarra. No era para nada una buena experiencia por dos razones: primero porque siempre he sido un muchacho muy tímido y segundo porque definitivamente cuando uno se ve en esa situación, a la corta o a la larga, comienza a notar que el resto del grupo te mira con otros ojos.

Anonymous said...

que buena jajajajajajajajajaja
jajajajajajajajaja
jajajajajajaja