Cómo ya les había comentado, las casas de colores vivos, puertas grandes de madera...
La ciudad es mágica, como que se hubiese suspendido en el tiempo y abriera sus puertas para que los mortales de esta época podamos disfrutar de una transportación momentánea al pasado. Por algo está declarada Patrimonio de la Humanidad.
Los cables (de luz, teléfono, televisión por cable aunque suene redundante!) no están visibles... todo va por tierra... se ve lindísimo! (alguien debiese preocuparse de lanzar ese proyecto para la zona colonial en Santo Domingo!)
A mitad de camino nos encontramos con una carroza que transportaba a una "novia" que todos consideramos "la guatona" (la barrigona para los dominicanos)... y que iba con una cara de apestá (quillá) y nada más declaramos... ey! con esa cara el marido no te va a aguantar mucho! (después supimos que no era novia, sino que era una fiesta de 15 años... a todo cachete!)









